Así será “el nuevo orden inmobiliario”

Expertos del sector inmobiliario valoran el nuevo presente y futuro inmediato del sector inmobiliario pos-COVID-19

Natàlia Bosch

El sector inmobiliario se prepara para afrontar la nueva normalidad pos-COVID-19 con cambios sustanciales. Es lo que Ramon Riera, presidente de la Federación Internacional de Profesiones Inmobiliarias (FIABCI) de España y de Europa, ha bautizado como “el nuevo orden inmobiliario”. Pero, ¿qué tendencias se vislumbra que reinarán en este nuevo orden?

Transformación digital

Si antes de la pandemia apostar por la innovación y el desarrollo tecnológico era tan solo una opción para muchas inmobiliarias, después de la COVID-19 será una necesidad imperiosa.

“Deberemos ser expertos digitales. Quien no entienda que a partir de ahora se debe convertir en un líder tecnológico, el mismo mercado lo apartará. Esta pandemia nos ha dado el empujón definitivo para ser tecnológicamente aptos. La transformación digital se nos ha adelantado cinco años”, sostiene Riera, para quien la tecnología también será una herramienta clave de auto protección de nuestra salud.

La tecnología no solo cambiará la manera y las dinámicas de trabajo internas, sino también el proceso de selección y/o compra: “La tecnología ayudará a que los clientes compradores puedan hacer un proceso de selección más detallado y, por tanto, a que las visitas físicas sean mucho más productivas: antes de pisar la vivienda, el cliente tendrá mucha más información del piso. Y este nivel de información que va a requerir tendrá que trasladarse de una forma mucho más gráfica”, sostiene Emiliano Bermúdez, sub- director general de don piso.

Ante tanta tecnología, ¿se reducirá el contacto personal entre comprador y agente inmobiliario? Vicenç Hernández Reche, experto real estate, es de la opinión que se pondrá en valor el contacto personal, en esta nueva etapa:

“No importará la cantidad o el número de contactos, sino la calidad. El intermediario tendrá una importancia relevante en materia de asesoramiento, y funciones como la búsqueda de la vivienda o el acompañamiento serán fácilmente reemplazables”.

Preselección exhaustiva de las visitas

No solo el futuro comprador reducirá el número de visitas, sino que serán los mismos agentes inmobiliarios los que van a extremar la atención para detectar al cliente que verdaderamente tiene interés en el piso en venta:
“Optimizaremos el proceso previo a la visita de la vivienda. Habrá que ir más al grano con las visitas”, sostiene Bermúdez. De la misma opinión es Riera, para quien será clave la preselección: “Deberemos filtrar más y mejor las visitas. Y eso conllevará un cambio de tendencia: las visitas presenciales serán solo para los que estén verdaderamente interesados en comprar. Y, además, deberán demostrar su capacidad económica”.

En este sentido, Bermúdez es de la opinión que “ese perfil de cliente que va a visitar pisos sin una clara pretensión de adquirir el inmueble o con planteamientos irreales en cuanto a su capacidad económica para adquirirla, desaparecerá”.

Comprador negociador y más exigente

Otro cambio importante pos- COVID-19 será el perfil de cliente: “Será claramente negociador a la baja: un comprador que propondrá ofertas que pondrán a prueba la capacidad de ajustar precios de los propietarios. Por ello, nosotros, como agentes inmobiliarios, tendremos que buscar el equilibrio en un mercado complejo, con un cliente comprador que propondrá precios a la baja, y un propietario vendedor que preferirá esperar a ver cómo evoluciona la crisis antes de realizar una gran rebaja”, apunta Bermúdez. Una opinión compartida por Riera, que cree que el precio se negociará, incluso, antes de la visita.

Esta exigencia con el precio de la vivienda también se traducirá en la selección de las propiedades: “Estar tanto tiempo en casa ha hecho que tengamos tiempo de pensar dónde queremos vivir. Aspectos a los que antes les dábamos importancia pero no valorábamos tanto (luz natural, balcón, patio interior, entorno natural…) serán criterios muy solicitados a la hora de buscar nueva residencia”, apunta Hernández Reche.

Una búsqueda que, a corto y medio plazo, va a disminuir:

“La demanda caerá, ya sea por destrucción (pérdida de trabajo o de nivel adquisitivo derivado de la crisis) o por hibernación (personas que, pudiendo comprar,prefieren congelar la decisión de compra hasta ver cómo evoluciona la crisis en los próximos meses)”, apunta Bermúdez.

El cliente pos-COVID será más exigente, también con el precio, con ofertas antes incluso de ver la vivienda

Una congelación del proceso de compra que puede acabar desencadenando un proceso deflacionista. Y es que, como apunta Hernández Reche:

“¿Para qué comprar algo hoy que mañana puede estar más barato?

Y si cuando llegue mañana hace la misma reflexión, y así cada día, llegaremos a un aplazamiento recurrente de las decisiones de compra que llevará a una espiral deflacionista de precios”.

Precios a la baja, ¿pero no tanto?

Los cantos de sirena auguran una caída de los precios de la vivienda. Pero, ¿se prevé tan importante? “Salvo sorpresas, creemos que esta crisis en el sector inmobiliario tendrá una duración con un horizonte en el año 2021. En ese entorno temporal, la tendencia de precios y ventas sí irá a la baja, pero en don piso prevemos que, si la desescalada sigue su curso, en el último trimestre de 2020 el mercado irá recuperando la estabilidad para iniciar el cambio de tendencia a partir del primer y segundo trimestre de 2021, con recuperación del volumen de transacciones e incrementos de precios a lo largo del próximo ejercicio”. Pero, ¿de qué bajadas estamos hablando?

Desde la Asociación Española de Personal Shopper Inmobiliario (AEPSI) se atreven a augurar, en los próximos seis meses, “rebajas de hasta el 20% en la compra de viviendas principales”.

Des localización del mercado

“Que el próximo confinamiento me pille en el campo”. Esta idea parece haberse extendido como la pólvora en el imaginario del futuro comprador. De hecho, Riera destaca que, aunque en su caso cuentan con poco producto en las afueras de Barcelona, han notado un incremento de la demanda de este tipo de propiedades de un 60%.

¿La clave para dar, realmente, el paso? “El grado de disrupción tecnológica que se lleve a cabo en las empresas y administraciones públicas para permitir el teletrabajo. Mientras los límites geográficos los establezca la distancia al puesto de trabajo, todavía costará esta tendencia”, sostiene Hernández Reche. Por ello, en opinión de Bermúdez, si la permeabilidad que están mostrando las empresas para mantener el teletrabajo tras la COVID-19 se mantiene, habrá un clima favorable a la búsqueda de vivienda fuera de las grandes ciudades: “Con un doble objetivo: tener una vida más tranquila y adquirir una vivienda a un precio más asequible. Todo ello hará que se incremente la migración a primeras y segundas coronas de las grandes ciudades”. Un escenario, sin embargo, que no es nuevo, porque, como añade, ya se venía dibujando en los últimos años. •

Fuente la Vanguardia
Por Natàlia Bosch

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